LAS TRES VOCES DE LOS PAPÁS.

A menudo los padres se quejan de que sus hijos no los escuchan cuando les hablan. La primera clave para que te escuchen es enseñarles a escuchar, ¿escuchas a tu hijo cuando te habla?, el ejemplo que le des es el que tomarán para tratarte a ti.

Pongamos un ejemplo:

NIÑO: Mamá tengo calor, quiero quitarme el jersey

MAMÁ: Es imposible que tengas calor, aquí hace frío

NIÑO: (Tono de voz más elevado) ¡Pero yo tengo calor con el jersey!

MAMÁ:¡ No te lo vayas a quitar que te puedes poner malo!

NIÑO: (Lloriqueo de protesta)

Este es un claro ejemplo de no estar escuchando lo que nuestro hijo dice, puede que tu tengas frío de pié charlando con el resto de madres, pero tu hijo está corriendo con el resto de niños y es por eso que tiene calor. Una respuesta más adecuada hubiera sido: “Tú tienes calor porque estás corriendo con tus amigos, pero hace algo de frío y si te quitas el jersey puede que te constipes, deja un rato de correr y descansa, ya verás como el calor se te pasa un poco”, de esta forma tu hijo se sentirá escuchado (aunque siga sin estar conforme) y le estarás enseñando a su vez como hacerlo, valida sus sentimientos y ofréceles una alternativa.

Queda claro que el primer paso para que tus hijos te escuchen es enseñarles a hacerlo siendo un ejemplo para ellos, además los papás deben saber utilizar el tono de voz adecuado para cada momento, existen al menos tres tonos de voz diferentes:

1) La voz normal: es el tono que usamos cuando conversamos con nuestros hijos, se amable cuando le pidas a los niños hacer algo, tampoco ruegues ni supliques, mantén un tono de voz uniforme y razonable (por ejemplo: recógelos juguetes del suelo, por favor).

images (1)2) La voz de autoridad: la usas cuando tu hijo hace algo malo o no te está haciendo caso. Acércate al niño, ponte a su nivel y mírale a los ojos, en la infancia el contacto visual es un indicativo importante de que están escuchando, y en un tono bajo pero firme dile lo que ha hecho mal o lo que quieres que haga. Ignora los intentos de replicar o negociar, si no hace lo que le pides habrá una consecuencia, se le advierte una sola vez y si no cumple con lo que le decimos actuar de forma inmediata, no se hacen amenazas huecas. Recalcar que no hay que levantar la voz (por ejemplo: te he pedido que recojas los juguetes y quiero que lo hagas ahora, por favor)

3) La voz de aprobación: es un tono de voz alto y entusiasta que se usa para elogiar a tu hijo por algo que haya hecho bien, se usa con niños pequeños. Recuerda que es más importante las muestras de elogio que las muestras de enfado o castigo, ya que si sólo reñimos tu hijo puede aprender que la forma de llamar tu atención es portándose mal.

Un actitud y un tono de voz para cada ocasión, siempre con respeto y cariño hacía el niño, pero también con autoridad. Si tú cambias, los que te rodean también lo harán.

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